Sobre la importancia de la formación empresarial de postgrado para perfiles técnicos.

14 de junio de 2017

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¿Habéis oído hablar del horror vacui? En la facultad de Arquitectura le llamábamos “miedo al papel en blanco”, aquel que espera impaciente su primer garabato, que tarda en llegar. Si saltamos del dibujo a la escritura, y del papel al ordenador, estoy seguro de que muchos de vosotros, como yo mismo, os habréis visto frente a un documento sin título de word, sincronizando vuestros pensamientos con la intermitencia del cursor, único habitante por el momento de un prístino formato A4.

Buena parte de esta tarde la he pasado así, descartando temáticas y estilos, hasta decidirme a escribir este post como invitado en el blog de Esesa sobre mi experiencia personal, primero como alumno y luego como tutor, y lo que me ha aportado como técnico el bagaje empresarial que adquirí en ESESA.

Dicho esto, me quito la chaqueta de profesor, me saco de la boca el puro de empresario, y me calzo la sudadera de estudiante. Allá por 2005 terminé la carrera de arquitectura, y en 2006 monté mi empresa, Klicstudio. Las cosas fueron sorprendentemente bien durante un par de años, pese a la crisis y la inexperiencia, pero en 2008 me di cuenta de la necesidad de complementar mi formación técnica con formación empresarial. Tras informarme sobre las alternativas existentes en Málaga, encontré el Máster Executive de Emprendedores Tecnológicos de ESESA (MEET) y cursé la primera promoción del mismo. Os puedo decir que tanto para mi como para mi empresa fue una decisión tremendamente acertada. Los perfiles técnicos tendemos a enfocar todos nuestros esfuerzos en el producto. Esto no es necesariamente malo, dado que el producto es la base de todo, pero no es lo único.

La formación empresarial complementa a la técnica, añadiendo vectores como el mercado, la planificación del marketing y las ventas, la visión de la operativa de la empresa de una manera global y la traducción de los esfuerzos y los frutos a números, balances y cuentas de resultados. Te da, en definitiva, una perspectiva de negocio que complementa la perspectiva técnica y se hace esencial para la toma de decisiones. Puedo decir en primera persona que los conocimientos adquiridos en el máster me ayudaron a sortear la crisis del ladrillo y reenfocar mi oficina, especializándome y controlando los gastos.

Vuelvo a ponerme la chaqueta de profesor, saltando al año 2011, momento en el que ESESA me propone incorporarme como tutor al MEET. Desde el otro lado, tutorizando a dos alumnos que eran como yo, técnicos (en este caso no arquitectos, sino un técnico en fugas de agua y una podóloga), puedo ver como el proceso se repite. Como dos profesionales empiezan a diseñar su modelo de negocio, incorporando a sus saberes técnicos estudios de mercado, planes de marketing, cuestiones legales sobre propiedad intelectual, cashflows, y acaban el curso con excelentes planes de futuro para sus negocios. Ambos son amigos hoy en día, aunque por lo apretado de nuestras agendas muchas veces les veo más en el periódico que en persona, y las noticias que leo hacen referencia a sus éxitos empresariales.

En 2012 cambio de máster, aunque sigo de tutor. Me incorporo al MBA de Postgrado de Esesa. En estos cinco años conozco a muchos más técnicos que forman parte de grupos multidisciplinares que desarrollan planes de negocio en el máster, y nuevamente veo como esos perfiles se enriquecen con la componente empresarial. Ingenieros eléctricos, ingenieros biomédicos, industriales, son perfiles que una vez que adquieren conocimientos empresariales adquieren un gran valor y aumentan exponencialmente sus posibilidades de empleo, y la calidad del mismo.

En 2015 me incorporo como profesor en la UMA, en el departamento de economía y administración de empresas, y una de las primeras asignaturas que imparto es organización de empresas en Ingeniería electrónica, robótica y mecatrónica. Vuelvo a encontrarme con perfiles técnicos que una vez que adquieren nociones empresariales desarrollan ideas increíbles. Aún recuerdo el proyecto de robots submarinos enfocados a la arqueología subacuática, la arena de drones, una idea que planteaba generar un modelo de negocio basado en un nuevo juego en equipo con drones que tenía una parte virtual y una parte física, con público. Otro equipo se planteó un wallapop de recambios de coches y otros una tienda de domótica de “hazlo tu mismo”, algo así como el IKEA de la domótica. Estoy seguro de que todos esos proyectos, a pesar de estar planteados por estudiantes, podrían haber tenido viabilidad empresarial.

Ahora un flashback. Un salto hacia atrás a 2009. Sudadera. Comienza el módulo de económico financiero del MEET, en ESESA. En esa época tenía una empresa que facturaba unos 200.000 Euros, y sin embargo no tenía ni idea de finanzas. A veces tenía grandes cantidades en la cuenta, otras me veía forzado a solicitar pólizas de crédito. Mi único indicador era el saldo. Cuando me agobiaba iba a ver a un economista de Promálaga, Antonio Quirós, que con un vistazo a mis números desordenados me explicaba lo que estaba pasando en mis finanzas. ¿Cómo puede ser que teniendo cada vez más proyectos esté cada vez más endeudado? “Tienes que darte cuenta de que no es lo mismo gastar que pagar, ni facturar que cobrar, y que esos desfases tienen que estar acompasados”. Tenía muchos datos pero no sabía analizarlos correctamente. Por esa época conocí a una profesora que cambió todo eso. Gloria Montes. Ingeniera industrial, la responsable de la parte económico financiera del máster. Gracias a ella entendí las lógicas subyacentes de la planificación financiera. Para mi fue un antes y un después a la hora de llevar los números de la empresa.

Como conclusión, pienso que para los perfiles técnicos como el mío, incluso para aquellos que están enfocados a la producción, un máster nos proporciona las lógicas de la empresa, ya sea de la propia o de aquella en la que trabajas. Esta visión empresarial que proporciona es clave para desarrollar nuestros negocios. Desde luego así fue para mi.

 

Sobre Juan Goñi Uriarte.

Arquitecto y gerente en Klicstudio Arquitectura.

Profesor asociado en el Departamento de Economía y Administración de Empresas de la UMA.

Tutor de proyectos en el MBA Postgrado de Esesa.

Secretario general en la Asociación de Jóvenes Empresarios de Málaga (AJE).

 

Otras publicaciones de Juan Goñi Uriarte:

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