La evolución del marketing y la comunicación vista por la periodista Nazareth Heredia

29 de septiembre de 2020

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Cuando hace casi 20 años (en el año 2003), decidí estudiar la carrera de Periodismo, la digitalización de la comunicación estaba tan lejos, que pensar en todo lo que hay actualmente en la red era de locos. Tan solo un par de asignaturas dedicadas al periodismo digital y que consistían, básicamente, en diseñar una infografía o aprender Dreamweaver y lenguaje html a nivel prehistórico.

Por entonces no existían Whatsapp ni Facebook, ni ninguna de las redes sociales que conocemos hoy, al menos no al nivel al que las conocemos en la actualidad. Los móviles se limitaban a mandar sms y mms. Conectarse a Internet aún valía un pastizal y cada llamada, mensaje o multimedia que se lanzaba desde un dispositivo era realmente caro.

Por tanto, la comunicación digital tal y como la concebimos hoy, no existía. Mucho menos el marketing digital, que ni tan siquiera existía como carrera o como ciclo complementario a alguna de ellas. Las cuentas se seguían haciendo a calculadora y a base de tablas estadísticas.

¿Cómo evolucionó todo tan rápido? No sabría decir en qué momento entraron Amazon y el comercio electrónico a formar parte de mi vida. ¿Comprar en Internet? Impensable fiarse de poner el número de la tarjeta de crédito en la red. Y mucho menos se podía ni imaginar algo como PayPal. Pero llegaron y llegaron para quedarse.

Al igual que tampoco sabría temporizar la llegada de TwitterInstagram o Tuenti, la red social en la que empezamos casi todos los millenials. Llegaron porque sí, se instalaron y se quedaron para casi siempre. Y escribo “casi”, porque algunas han desaparecido y, otras, simplemente dejan de usarse con la edad. Sí recuerdo a Facebook, en 2009. No me quedó más remedio que hacerme la cuenta si quería ver las fotos de mi cumpleaños que habían subido mis amigos. Esa fue su condición.

Y ya si intento hacer memoria de la inserción de publicidad en las redes o en los periódicos digitales (a los cuales tampoco recuerdo cuándo accedí la primera vez) Simplemente llegaron, aparecieron, nos acostumbramos (o no) a verla y a odiarla cuando nos interrumpe alguna lectura en la web.

Situándonos en el contexto actual, lo que no se concibe hoy es hablar de comunicación y marketing sin añadir la palabra digital. Porque lo que no es digital ya no es actual, tiende a desaparecer y deja de ser rentable, más en una sociedad totalmente conectada y digitalizada, en la que los niños traen una tableta bajo el brazo en vez de un pan.

Sin embargo, en las carreras de comunicación no se habla apenas de marketing (tan solo alguna asignatura de publicidad), aunque sí se toca en más profundidad, a nivel teórico, la comunicación digital. Igual que pasa en la carrera de Marketing, donde lo digital tiene cabida pero, ¿realmente se sabe comunicar?

Llegados a este punto es cuando la formación se hace imprescindible. Por un lado, para los que un día nos hicimos expertos en comunicación o marketing, pero no existía lo digital y, por tanto, debido a las exigencias laborales y profesionales, debemos adaptarnos y renovarnos. Por otro lado, para los que hoy sí estudian en digital, pero necesitan aprender de la otra parte: o del marketing o de la comunicación.

Y es aquí donde los máster y cursos de posgrado hacen su aparición con más fuerza que nunca. Y ESESA IMF no ha sido menos; al contrario, ha sido más. Ha sido más porque ha ido poniendo en marcha máster y cursos adaptados a las nuevas necesidades, sin miedo a comenzar proyectos nuevos. Así lo ha demostrado con el primer Máster en Comunicación y Marketing Digital, al cual tengo el honor de pertenecer y que arranca ya su segunda edición. Ha sido más porque ha ido apostando por ponentes de calidad, jóvenes y preparados, expertos en materias de lo más variadas como la programática, el inbound marketing, el marketing relacional, etc. Ha ido a más porque ha creado dos máster distintos, uno presencial y otro semipresencial, enfocado a aquellas personas que tenemos que conciliar la vida profesional, personal y formativa. Ha ido a más porque detrás tiene a un equipo cualificado, amable y que siempre se preocupa de las necesidades individuales de cada alumno, adaptándose a cada uno de ellos.

Nazareth Heredia junto a algunos de sus compañeros de máster

Tras un primer año del máster semipresencial marcado por el coronavirus, este mes de septiembre hemos retomado las últimas sesiones presenciales, pospuestas por la pandemia. Lo hacemos pensando en terminar una formación muy completa y habiendo hecho muchos contactos profesionales. Lo hacemos, en mi caso, pudiendo conciliar mi vida personal con la formativa.

Estoy segura de que ESESA IMF cobrará cada vez más protagonismo a nivel de formación posgrado y que los presentes y futuros expertos en comunicación y marketing digital aprovecharán las oportunidades que esta escuela de negocios ofrece.



                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   Nazareth Heredia
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   Periodista y alumna del Máster en Marketing Digital